Alvar Núñez – la expedición en busca del regreso a Nueva España [1527-1537]

Este trabajo lo hice recientemente para la clase de Historiografía  Mexicana.

Es una perspectiva general acerca del épico relato del conquistador Alvar Núñez.

[Mayo 9 – 2011]

Alvar Núñez – la expedición en busca del regreso a Nueva España [1527-1537]

Introducción

Alvar Núñez Cabeza de Vaca (1490-1564) es considerado uno de los más importantes cronistas del siglo XVI. Este conquistador se convirtió en el pilar fundacional del encuentro y conquista de la Florida por parte de los españoles cuando se embarca en la fallida expedición de Pánfilo de Narváez el 17 de junio de 1527. El naufragio de la expedición completa y su épico recorrido por tierra para regresar al virreinato de la Nueva España y sobrevivir lo llevará a convertirse en una figura de importancia en su época además de incursionar formalmente en la cronística de la época al publicar su obra de Naufragios que contenía una narración de la expedición antes mencionada y de la posterior expedición al Río de la Plata. El libro original de Naufragios fue conocido en una primera instancia como “La Relación” y publicado  en 1542. En el narra,  además de la aventura norteamericana su expedición como adelantado del territorio del Río de la Plata.

Inicio de la expedición.

El libro comienza explicando los preparativos de la expedición desde Sanlúcar de Barrameda, con Pánfilo Narváez como capitán general y Alvar Núñez como tesorero y alguacil mayor; Alonso Enríquez como contador, Alonso de Solís como factor y el fraile franciscano Juan Suarez como veedor de Carlos V el día 17 de junio de 1527.  La expedición que constaba de cinco navíos y seiscientos hombres llega entonces primero a la Isla de Sto. Domingo. De ahí se dirigieron a Santiago y en Cuba en el mes de noviembre, donde un huracán les sorprende y les hace perder dos embarcaciones restándoles solo cuatro (habían comprado una más en Santo Domingo[1]). Entonces luego del mal clima deciden esperar el invierno a que pasen las mareas y los huracanes hasta febrero. Refuerzan la expedición con dos naves más, hombres y caballos y deciden zarpar hacia la Habana, sin embargo el mal clima los empuja hasta la costa de Florida, llegando a las costas cerca del actual territorio de Tampa Bay el 12 de abril de 1528, donde dos días después encontraron una aldea con casas de indios. Ese mismo día hicieron contacto con los indios que les regalaron comida y provisiones aunque al día siguiente la aldea estaba vacía. Se clavó un pendón español y se declaró esa aldea territorio de la corona, mientras se decide ingresar a tierra en el afán de conquista.

Acá se señala el primer conflicto entre la tripulación donde el capitán Narváez ordena dividir la expedición en dos mientras una parte se interna a levantar una villa y la otra dirige los navíos por la costa hasta encontrar un puerto seguro. Cabeza de Vaca señala que primero debiera asegurarse de encontrar un puerto seguro antes de que alguien se interne tierra adentro, de otra forma no podrían encontrar a las naves para volver, a lo que la expedición señala que los puertos de la Nueva España (Pánuco en el actual Tamaulipas) se encontraban bastante cerca por lo que no era necesario preocuparse por el destino de las naves. Así haciendo caso omiso de la sugerencia de Cabeza de Vaca, la expedición se divide. En el primer reconocimiento de las nuevas tierras de la Florida se encuentran primero con un grupo de 200 indios. A los que riñen y les vencen. Encuentran maíz pero lo encuentran no recolectable de la siembra. Entonces continúan su camino en donde se encuentran otra aldea de indios en donde los reciben amablemente y encuentran que estos indios poseen cultivos de maíz que además están listos para ser recolectado.

A lo que se consideran salvados. Después de pasar un tiempo acá Narváez envía a Alvar Núñez a regresar a la costa para buscar los navíos. Después de buscar un buen rato sin éxito alguno, el grupo regresa a informar que las naves no se divisan por ningún lado. Internándose en tierra firme descubren algunas “cajas de Castilla” similares a las que sirven para las provisiones de las embarcaciones; mientras descubrían dentro de ellas a un europeo muerto por cada caja. Deciden quemar todo ya que creen que los cuerpos, cubiertos de cuero y pinturas, son parte de idolatría. Entonces deciden continuar internándose hasta encontrar una aldea, en donde preguntan por la aldea más poblada de las inmediaciones, a lo que estos les responden que es la aldea de Apalache. La fecha en este tiempo ya es primero de mayo, y de este tiempo se emprenden en la búsqueda de Apalache, llegando antes otra aldea de indios que son precisamente enemigos de la gente de Apalache; al ver que los españoles iban para allá les proponen acompañarlos para ayudarles. En el momento en el que arriban a esta aldea es ya 17 de junio. Acá suceden un a serie de malentendidos que provocan algunos enfrentamientos con indios de la región. Luego de su partida de esta tierra, mientras buscan la tierra de Apalache, al tratar de cruzar un gran río, uno de los expedicionarios, no queriendo esperar la construcción de una balsa se aventura a cruzar en caballo. Se da cuenta que la corriente es demasiado fuerte y es arrastrado con todo y su caballo. Encuentran el caballo metros adelante y al jinete muerto. Esa noche, cenan entonces caballo. Algunos días después la expedición corre con suerte y llegan a encontrar la aldea Apalache. Cuando llegan solo encuentran niños, jóvenes y mujeres; y cuando regresan los hombres comienzan a atacarlos, a lo que los españoles responden el ataque. Tiempo después los indios regresan en son de paz para poder reencontrarse con sus mujeres y niños a lo que los españoles acceden, pasan algún tiempo y después de preguntar por el tipo de tierras hacia el sur, les describen la tierra de Aute, a donde deciden dirigirse después de pasar algunos días de descanso. Así, continúan hasta el pueblo de Aute. Tardaron nueve días en llegar, y encuentran la tierra maltratada y las viviendas quemadas al parecer por un reciente enfrentamiento. El capitán Narváez ordena a Alvar Núñez explorar la costa en busca de los navíos, luego de que los indios de Aute les habían informado que el mar estaba próximo. Luego de explorar y no encontrar con las naves regresan a la aldea en donde una epidemia ha provocado que parte de la expedición esté indispuesta, incluyendo el capitán Narváez. Debido a esto deciden partir de ahí al día siguiente y continúan su camino. Llegan a una bahía donde la geografía empieza a asemejar la llanura y ya no hay montañas. Estando acá Narváez ordena construir embarcaciones bajo supervisión del único carpintero que viene en la expedición para continuar por la mar luego de las condiciones adversas que se les han presentado a lo largo de todo ese tiempo que se han aventurado por tierra. La construcción de cinco barcas se lleva a cabo del 4 de agosto al 20 de septiembre.

Fracaso y fin de la exploración

En este lapso, sobreviven de la recolección de mariscos para alimentarse, pero mientras se embarcan en algunas canoas para la recolección son atacados por indios y muertos a flechazos diez hombres, que sumados a cuarenta que habían muerto de hambre y enfermedad. A la bahía donde habían muerto a sus compañeros a flechazos nombraron la bahía de la cruz. Y ya llegado el día 22 de septiembre ya habían acabado con todos los caballos para alimentarse ellos mismos, por lo que decidieron embarcarse en ese momento a buscar los navíos o las tierras del sur del virreinato. La expedición consta de la primera embarcación del capitán Narváez con 49 hombres; la segunda con otros tantos más; la tercera para el capitán Alonso del Castillo y Esteban Dorantes, con 48 hombres; otra más la dio a dos capitanes llamados Téllez y Peñalosa; con cuarenta y siete hombres. La última embarcación estaba a cargo del veedor y de Alvar Núñez con 49 hombres.  Así seguirán navegando en busca del virreinato, encontrándose con algunos indios en cinco pequeñas canoas que al final terminan obsequiando a la embarcación de Alvar que era la que iba hasta adelante.

Luego de siete días, navegando, decidieron incursionar en tierra nuevamente por 30 días para después encontrar una pequeña isla, en donde los sorprende una tormenta que les impide moverse por 6 días. Así logran hacer contacto con otra aldea de indios, en donde después de intercambiar alimentos y de convivir un rato, un malentendido más los obliga a huir a todos nuevamente. En el combate participa Alvar participa junto con cincuenta hombres más. Luego de unos días tuvieron que detenerse por una tormenta, mientras vieron pasar una canoa de indios por la zona, entonces les piden agua y se la conceden, mientras se retiran y les traen vasos vacíos a los españoles. Después, dos exploradores deciden ir a inspeccionar la aldea y los indios dejan a dos de sus compañeros en solidaridad. Después de unos días regresan varios indios reclamando la libertad de sus compañeros, a lo que Narváez contesta que solo los liberará si les devuelven a los dos españoles, cuando sucede esto se desata otro malentendido que termina en enfrentamiento. Escapando nuevamente a territorio seguro al poco tiempo deciden parar en una zona donde desembocaba un río para beber agua dulce y tostar algo de maíz. Luego de esto duermen y una tormenta que azota en la noche les despierta con todas las barcas dispersas. Al día siguiente Alvar divisa una barca adentrada en el mar y otra delante de él. Al alcanzar la segunda se da cuenta que es la de Narváez, luego darle alcance le reprocha su retraso, a lo que Alvar argumenta que los hombres de su capitán son más fuertes y mejores remadores, pidiéndole además auxilio con gente para remar. Narváez se niega y le pregunta su opinión acerca de la siguiente decisión. Alvar señala que deben adentrarse a la mar y rescatar a la barca solitaria, a lo que Narváez se niega argumentando que si se adentran y vuelve una norte, no verán la tierra nuevamente por seis días. Entonces Alvar se molesta reprochándole la insolente y vacía actitud de alguien que se decía el líder y capitán de la expedición. Luego de esto Narváez rompe definitivamente con Alvar, argumento ya no ser capitán ni tener ordenes para nadie, sino que además ahora cada quien haría lo que le pareciera para sobrevivir. Ahí llegaba a su fin la expedición. Narváez continúa su camino y Alvar se adentra a la mar a rescatar a la otra barca.

Reencuentro con otros cristianos.

Al fin lograron hacer contacto con Peñalosa y Téllez y juntos decidieron embarcarse hacia la búsqueda del virreinato. Durante cuatro días se alimentan de maíz seco y luego de un tiempo son atrapados por una nueva tormenta. Pierden una barca y al final este barco logra resistir la tormenta hasta caída la noche. El maestre y Alvar dirigen el rumbo y destino de la embarcación. Creían escuchar el rompimiento de olas en tierra firme, pero la oscuridad de la noche no les permitía con certeza saber si estaban ya cerca de tierra o no. Así que esperaron hasta el otro día que pudieron desembarcar en la costa. Llegaron a la costa y en estado moribundo y crítico empiezan a tostar maíz para su alimentación. Era ya el día 6 de noviembre. Alvar ordena explorar la zona, en donde se encuentra con una aldea vacía, a la que después llegan los indios Dakota, altos y fuertes. Alvar hace la paz con ellos y les alimentan. Luego de algunos días en que son bien alimentados por estos indios que los acaban de socorrer a cambio de innumerables cuentas de vidrio. Después se deciden a regresar nuevamente en su búsqueda de retorno al virreinato. Entonces se embarcan nuevamente pero la fuerte marea y los hace sucumbir nuevamente, volteando la barca y ahogando a dos tripulantes. A estas alturas, en el mes de noviembre y con el frío, Alvar da recuento detallado del desgaste vivido desde hacía ya siete meses, en donde confiesa el no ha comido más que maíz tostado y pescado en muy escasas ocasiones (diez) debido a que, a pesar de haberse sacrificado caballos para la alimentación, él confiesa no haber comido nunca caballos debido a que no le parecía apetecible[2].

Luego de esta volcadura, se encuentran con los mismos indios Dakotas pero ahora en una isla. Estos los vuelven a socorrer y los llevan a su aldea. Acá, les organizan una gran recepción y mientras tratan de reponerse de las adversidades mientras Alvar se da cuenta que uno de los indios posee una cuenta que no se la dio ninguno de ellos.

Cuando pregunta a este indio, de donde obtuvo la cuenta, este le explica que otras personas iguales a ellos se las habían entregado. Tras investigar quienes eran estos hombres, Alvar descubre para su grata sorpresa que estos hombres no son otros que Andrés Dorantes y Alonso del Castillo. Junto con toda la gente de su embarcación.

Tras reencontrarse y reunificarse, envían una expedición de cuatro hombres, los más fuertes a alcanzar el Pánuco en una embarcación para regresar en una misión de rescate; todo este plan fraguando bajo la equivocada idea que tenían de que el Pánuco estaba cercano.

Después de la partida de estos hombres, vuelve el mal tiempo y arrasa con las raíces y pescados que alimentaban a la aldea y a los exploradores atracados en ella. Así envueltos en una situación crítica, cinco españoles recurrieron al canibalismo para subsistir. Entre ellos solo sobrevivió uno. Después de esta escalofriante experiencia los indios de la aldea miraron con muy malos ojos la dantesca escena que se había desarrollado. Pasada la tempestad, una epidemia azota la aldea, muriendo la mitad de los indios y sobreviviendo solo quince de los ochenta españoles. Debido a todas las malas experiencias acá vividas, los españoles nombran a la isla como la isla del Mal Hado.

En este tiempo los indios piden a los españoles curar a sus enfermos mediante los rituales de curación que ellos tenían. En un principio les parece tonto a los españoles, pero a petición de los hospitalarios indios, que creen a Alvar y a los demás personas curanderas les piden realicen los mismos rituales de curación que ellos realizan. Entonces, Alvar y algunos más realizan cuidadosamente curaciones con lo aprendido y rezando “aves marías” y “padres nuestros”.

Pasado el invierno los indios regresaron a tierra firme y los españoles se dividieron, con los indios que acompañaban a Dorantes y a Castillo y Alvar con los que había él conocido. En total eran solamente ya 15 españoles. Durante un año Alvar permanece en la isla en donde no puede escapar debido a que se vuelve esclavo de la gente y vive un periodo de prisión; el cual decide romper escapando de la isla. Cuando escapa llega con unos indios llamados del Charruco, con los que se adapta de buena manera y en donde finalmente dedicará su vida al mercantilismo. Como mercader, Alvar se ganó la amistad de esto indios y le procuraba una profesión por la cual incluso recibía alimentación. Realizaba rutas en su canoa, tierra dentro, sobre el río, de regreso y demás intercambiando caracoles de mar, conchas, corazones de la tribu, y una fruta utilizada en sus rituales. A cambio de esto recibía cueros, tintes para cabello y piel, pedernales de puntas de flecha, engrudo, caña y demás cosas.

Es acá finalmente donde Alvar se sentirá cómodo y seguro de su situación y alejado del peligro, lo que lo orillará a vivir un entorno de cotidianeidad sin riesgos durante seis años. Todo este tiempo según Alvar permanece atrapado debido a que según el, Lope de Oviedo, el único de sus compañeros sobreviviente no sabía nadar y permanecía siempre en la isla por temor a perecer en la búsqueda  del camino regreso a su casa. Así finalmente con la llegada de otros indios, estos informan que hay más gente parecida a ellos en su aldea. Al ver esto Alvar decide investigar quienes son; entonces decide unirse a este nuevo grupo de indios a pesar de que son algo dictatoriales y amenazan incluso con sacrificarlo. Debido a esto, Lope de Oviedo se acobardará y regresará a la isla, mientras que Alvar llega a la aldea india en donde se reencuentra con Andrés Dorantes, Castillo y Estebanico (un esclavo negro). Debido a que lo daban por muerto, estos tres últimos no dan crédito en ver que Alvar había sobrevivido.

Ahí entre los otros sobrevivientes se encontraba un hombre llamado Figueroa; este hombre le cuenta a Alvar que una vez saliendo de la Isla del Mal Hado, se encontraron con algunos sobrevivientes de las cinco barcas iniciales; pero que sin embargo, al emprenderse en el mar y llegar a corrientes de peligro, se ahogaron cuatro de ellos. Después continuaron y murieron dos más y el último sobreviviente, Méndez, fue muerto por un indio mientras intentaba llegar a Pánuco en barca. Una vez entrando en contacto con estos indios, le dijeron de la existencia de un español más; uno de los sobrevivientes al comienzo de la partida de la Bahía de Caballos; con las cinco barcas iniciales. Este español era llamado Hernando de Esquivel, que declaró haber visto el destino del capitán Narváez. Antes de embarcarse Narváez removió de su cargo al contador por lo que dividió a la expedición en dos y pasaron la noche unos en tierra, otros en la embarcación, pero que en la noche hubo una tormenta muy fuerte que alejo la embarcación sin agua ni comida, en donde moraban el capitán Narváez y su tripulación, y que después de ese momento no supieron más del capitán. Quedando el segundo grupo de la expedición a solas, construyo una barca y siguió su camino hasta detenerse en un monte en donde pasaron el invierno desde noviembre porque había cangrejos y mariscos que comer y leña para hacer fuego. Sin embargo no fue suficiente y el hambre obligó a los exploradores a comerse a los que perecían para sobrevivir al hambre. Esquivel fue uno de los que tuvieron que recurrir a canibalismo para sobrevivir hasta el primero de marzo. Una vez juntos, Esquivel cuenta a Figueroa la historia y este último propone buscar juntos la ruta hacia Pánuco. Esquivel lo rechaza argumentando que esperará para reunirse con los frailes que vienen atrasados, a lo que Figueroa marcha y se separan; encontrando al final a Dorantes, Castillo y a Esteban.

Un nuevo camino

Ahora que todos estaban juntos nuevamente organizaron un plan para regresar por fin y de una vez por todas al virreinato. El plan consistía en escapar de los indios. Para esto, esperarían seis meses en que los indios hombres acostumbraban dejar la aldea para comer tunas en otro lugar aledaño. Entonces aprovecharían la ocasión para escapar. Sin embargo el plan fracasa debido a malos entendidos y castigos que los indios imponen a los españoles y deben esperar un año más. Después de este año fraguan el plan mas detalladamente, logran escabullirse y al final se embarcan con ayuda de indios aliados que acompañaban a Castillo; una vez libres de toda tribu, los indios aliados les explican como la aldea vecina de indios “Camones”, habían asesinado a los sobrevivientes de la barca de Téllez y Peñalosa en una emboscada mientras los otros, moribundo y hambrientos poco pudieron hacer. Con esta era la quinta barca, que junto con las dos en que sobrevivieron Alvar, Dorantes y Castillo, la barca del capitán y la barca de los frailes, daban las cinco. Entonces se dieron cuenta de que a esas alturas los únicos sobrevivientes eran ellos. Por lo tanto los únicos con posibilidad de regresar al virreinato.

Después de esta parada continúan su expedición por dos días en donde encuentra otra tribu, que los invita a hospedarse y que además les alimentan con tunas y además interactúan con los europeos que ya lograban comunicarse en los dialectos de esas tribus. Durante su estancia, son bien atendidos debido al precedente de curanderos que poseían los españoles. Por lo que esta primer parada transcurre sin contratiempos. Y luego de que pasado un tiempo les hacen llegar más enfermos para que los curen; organizan su próxima expedición y parten nuevamente.

Después de esta primera parada, hubo una segunda parada, en donde la situación fue bastante similar; les ofrecen alimento de hojas de tunas verdes (nopales) mientras ellos realizan curaciones a la aldea. Pocos días después, aprovechando una jornada de cacería, la expedición europea parte también en medio de la tristeza y pesar en general de la aldea.

Después de otra jornada de caminata encuentran una tercera aldea, donde la recepción es nuevamente amistosa. En esta aldea, los tratan muy bien y  al partir a la siguiente aldea, se encaminan con mujeres de aquel lugar para guiarlos; pero aún así cuando ya están en camino llegan a perderse.

Sin embargo al final encuentran su camino y son recibidos de forma carnavalesca mediante festejos y alegoría por parte de esta nueva aldea. Al otro día les piden que santigüen a la gente de la aldea y después de un rato de estancia los encaminan hacia la siguiente aldea. Esta nueva aldea los recibe de igual manera y les proporcionan venado para comer. Una vez transcurrido el mismo tiempo y rutina que las veces anteriores se dirigen hacia otra aldea, en donde los habitantes eran de piel más blanca que la de cualquiera de los que habían conocido hasta ahora, y la mayoría de los ancianos eran tuertos y no veían bien a causa de cataratas.

Acá en esta altura, comienzan a divisar una sierra, y a consejo de los pobladores de la aldea deciden adentrarse en los valles aledaños a la cordillera debido a la advertencia de sus aliados, acerca de que la población de aquella zona era en extremo áspera y guerrera, por lo que se internan en el desértico territorio de Texas para buscar una posible ruta directa hacia el virreinato. Paradójicamente esto los haría tardar más en su regreso. Así después de contactar con dos aldeas más, lograron notar que a medida que se acercaban hacia el actual territorio de Chihuahua, empezaba a abundar el maíz, por lo que decidieron seguir la ruta del maíz, descendiendo hacia el sur y con la dirección que siempre consideraban su objetivo: la puesta del sol.  Durante el camino, conversaban y convivían con las tribus de Aridoamérica que llegaban a contactar; siempre ofreciéndoles comida y pidiéndoles que curaran a sus enfermos.

Al llegar a la altura del actual estado de Sinaloa, comenzaron a encontrar rastros de convivencia española. Mirando a un indio de aquellos poblados con un pendiente de talabarte (cinturón) de espada con un clavo incrustado le preguntaron de donde lo había obtenido; explicándoles él que unos hombres del cielo, como dioses, barbados igual a ellos, con caballos, lanzas y espadas, habían llegado y se los habían regalado. Oyendo esto, la expedición cobró fuerzas y esperanzas. Mientras más se acercaban a Sn Migue de Culiacán más se encontraban con rastro de españoles en la periferia. Lugares donde habían dormido, testimonios de indios. Así en una avanzada de la expedición, Alvar logra ver a cuatro españoles a caballo, que de inmediato se sorprenden de verle en tan austeras condiciones y con ropas tan raras.

Entonces Alvar pidió ser llevado con el capitán a cargo. Lo llevaron con Diego de Alcaraz, que después de hablar con él le explicó que estaba perdido, y que llevaba ya varios días sin poder capturar indios y que se le agotaban las provisiones. Entonces Alvar pide auxilio para los otros tres compañeros, a lo que se envía tres caballos y cincuenta indios, que regresan con éxito mediante el asombro y la felicidad de los otros tres sobrevivientes.

Enseguida Alvar pide explicación del día, mes y año en que se encuentran, así como ubicación geográfica. Había llegado finalmente a Sant Miguel de Nueva Galicia; territorio del virreinato de la Nueva España. La expedición de regreso a casa había concluido después de casi nueve años. Al fin lograba regresar a Nueva España.

Final

A su llegada a la Nueva Galicia, el grupo es llevado a Culiazan, con el gobernador Melchor Díaz, alcalde mayor y capitán de la provincia. Los recibe como héroes y les da la bienvenida en nombre del gobernador de la provincia Nuño de Guzmán. Finalmente dejaron en encargo a los indios que los venían siguiendo y que les respetaban. Encomendaron a estos indios para intervenir en la evangelización que se venía practicando en la zona y para la construcción de iglesias. Después de esto, viajaron cien leguas hasta Compostela, lugar donde residía el gobernador Nuño de Guzmán. Luego de pasar un tiempo acá el grupo se encamina hacia la ciudad de México en donde son recibidos con honores por el Virrey Antonio de Mendoza y en un escenario de festividad y alegría. Alvar Núñez regresa a España partiendo de Veracruz y pasando por Cuba. Arribando finalmente de regreso a Europa en Lisboa Portugal el 9 de agosto de 1537. Ahí Alvar descansara un tiempo de toda su travesía solo para ser nombrado adelantado para la conquista del territorio del río de la plata en su segunda expedición hacia América; la cual será una expedición mucho más afortunada y satisfactoria.

Conclusiones

Los naufragios constituyen todo un capítulo a parte en el período de la conquista de América. Diversos factores marcaron el fracaso de la exploración. A partir de esto, son varias las perspectivas que se tienen de Alvar Núñez. Desde el héroe, primer explorador de América del Norte, hasta la figura de un conquistador oportunista. Es considerado el primer hombre en cruzar América a pie (del océano Pacífico al Atlántico) y uno de los primeros (junto con sus exploradores) en descubrir las cataratas del Iguazú.

Los Naufragios han sido analizados una y otra vez desde la perspectiva historiográfica. A pesar de que en su época, el relato hablado y la experiencia misma de conocer su historia le invistió de honor y heroicidad capaz de otorgarle el derecho de explorar como adelantado el territorio del Río de la Plata; son varias las perspectivas que se abordan de él. Es posible como en la mayoría de los casos de la cronística de esa época, algunas cosas sean exageradas o engrandecidas por el propio autor con el fin de causar más impresión en su discurso. Este aspecto era una constante en está época en donde la gente del Viejo Mundo no tenía forma de verificar todas las novedades del Nuevo Mundo. Y aunque su experiencia misma no tendría razón de ser exagerada o magnificada debido a la gran impresión que ya provocaba el hecho de sobrevivir nueve años hay quienes creen que las cosas no solo fueron exageradas sino incluso inventadas.

En el peor de los escenarios Alvar Núñez resulta un farsante y una persona que engaña y embauca a todos en su mentira desde la perspectiva de Juan Francisco Maura[3]. Haciendo un análisis cuidadoso de lo relatado por Alvar Núñez en la misma obra llega a la conclusión de que la mayoría de lo ahí escrito es inventado y comienza una fuerte crítica hacia el contenido de la obra. La idea de su crítica gira en torno a diversas contrariedades que surgen en la obra que quizá en algún momento pudieran parecer contradicciones reales pero en diversas ocasiones resultarían obedecer a la lectura que el autor hace del libro. A veces algunas inconsistencias podrían obedecer al desarrollo específico de la historia aunque por momentos el autor quisiera leer entre líneas algo que pareciera ser muy complicado tratándose de Alvar Núñez y la poca información que sobre su vida se tiene al respecto y sobre la expedición misma. En la expedición de J. Francisco Maura; Alvar Núñez no es ningún héroe o sobreviviente, sino el mismo asesino de Narváez, el único sobreviviente del canibalismo para la supervivencia. El conquistador que deja un hueco temporal muy grande en su narración. Se plasma a Alvar Núñez como un conquistador que ha cometido el crimen de matar a su capitán y que busca toda forma de borrar los rastros de su crimen en esos seis años. En este escenario quizá esta crítica podría parecer exagerada dado que no se puede comprobar nada de le propuesto por el autor; y además incurriría en la misma falta que tanto crítica este en Alvar Núñez: la exageración e invención de sucesos. Sería muy difícil cotejar que fue lo que realmente sucedió en los nueve años que Alvar estuvo ausente. Por el momento la obra misma de Naufragios tendrá que servir como nuestra única guía para tratar de interpretar este episodio. Sin embargo la épica hazaña de Alvar Núñez despierta interesantes perspectivas.

El perfil que pinta de los indios norteamericanos, los episodios de convivencia, entre europeos e indios. Este escenario nos lleva a la revaloración imagen e interpretación de los indios norteamericanos. Una perspectiva escasamente vista antes. Es por primera vez que en una expedición como esta, hombres tan grandes como Cortés o Pizarro, hombres con el poder de la Corona española se precipitan al fracaso y son prisioneros de indios norteamericanos[4]. Esta es una imagen poco vista en todas las relaciones de conquista de América; en donde a pesar de las adversidades de conquistar nuevos territorios, resultaba impensable presenciar que el líder de una expedición fuera hecho prisionero o peor aún, muriera.

Una vez superada esta imagen lo que sigue ahora es una inversión de la realidad, en la que ahora los europeos necesitan entender el lenguaje de los indios para sobrevivir. Entender sus costumbres y cosmogonía para poder convivir con ellos. Es ahora el escenario en que el europeo esta a merced del indígena.

Todos los conquistadores europeos estaban abrazados a la idea de que ellos, por ser súbditos de Carlos V, y portadores de la verdadera religión; la religión católica, iban a salir victoriosos de cualquier escenario. Ellos tenían la victoria asegurada en cualquier tierra porque era el destino y la voluntad de dios que ellos conquistaran territorial y espiritualmente el Nuevo Mundo. Pero para la expedición de Alvar Núñez estas ideas tuvieron que desaparecer inmediatamente para abrir paso a un épico plan de supervivencia.

Este plan de sobrevivir su regreso al virreinato se desarrollaría frágilmente bajo la eterna amenaza de ser capturados por los indios. Ser esclavizados o ser sacrificados. El plan de la expedición ira fracasando desde la idea original de fundar villas españolas y buscar oro; después será simplemente la de encontrar un lugar en donde no se vean amenazados por los indios. Después será la de encontrar sus navíos perdidos; y posteriormente la de regresar a Pánuco mediante navíos que ellos mismo construyen.

El trazado plan de escape que al final solo cuatro de ellos logran llevar a cabo parece el relato de una serie de eventos que llevarán a salvar la vida de cuatro europeos solamente aquellos que aprenden a adaptarse a las culturas indias norteamericanas. Solamente el pacto social de convivencia y la interacción cultural harán ganar en Alvar y sus compañeros confianza y éxito en su expedición. Es notorio como conforma avanzan más hacia Nueva España, son más capaces de establecer pactos de paz con los indígenas, comunicándose con ellos y sin necesidad de enfrentarse a ellos desde el momento en que rondan cerca del Rio Grande. Fue solamente esta capacidad de adaptación y convivencia cultural la que finalmente les dio éxito a estos  conquistadores.

Alvar y sus compañeros no fueron conquistadores, ni fueron gobernadores o capitanes ganadores en Florida. Fueron simplemente exploradores. Exploradores que después de fracasar en su expedición lograron volver a casa. Es hasta su regreso, después de nueve años que estos exploradores se vuelven héroes.


[1] Alvar Núñez Cabeza de Vaca; Naufragios y comentarios; Ed. Aguilar; Madrid, España 1987.

[2] Alvar Núñez Cabeza de Vaca; Naufragios y comentarios; Ed. Aguilar; Madrid, España 1987.

[3] Juan Francisco Maura; El gran burlador de América: Alvar Núñez Cabeza de Vaca; Publicaciones de Parnaseo; http://parnaseo.uv.es; Octubre 2008.

[4] Alberto Prieto Calixto; Aculturación en las fronteras de América. Cabeza de Vaca: el primer mestizo cultural; en revista Estudios Fronterizos vol. 8 Núm. 16; julio-diciembre 2007; pp. 123-143; Universidad Autónoma de Baja California; México 2007.

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