Apuntes para historiografía…

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Bienvenidos a la bitácora de textos.

En esta página de inicio encontrarán mis notas del colegio de historia para la clase de historiografía universal.

Estos apuntes no son más que una reflexión y una visión general de la historiografía… es decir la historia de la historia.

F. Solís.

 

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HISTORIOGRAFÍA UNIVERSAL

Notas del primer curso.

Historiografía griega, romana y medieval.


I. HISTORIOGRAFÍA GRECOLATINA

I. Historiografía Griega

El discurso histórico griego.

Herodoto y Tucídides.

A lo largo del tiempo, la historiografía ha planteado la problemática de establecer el origen de la ciencia histórica como tal y determinar sus inicios. Al final las investigaciones señalan a la cultura griega como la precursora  de nuestra ciencia, y a Herodoto como el primer historiador. Sin embargo una vez llegando a este planteamiento, algunos teóricos empezaron a cuestionar los alcances de la ciencia histórica a lo largo del tiempo incluyendo su inicio hasta llegar a nuestros días, poniendo en su justa dimensión los logros reales al final de cada época y civilización. Aunque existen registros históricos diversos en civilizaciones más antiguas que la griega, se le ha concedido a Grecia el origen de nuestra ciencia a partir del enfoque y perspectiva que la Historia logra desarrollar en las polis griegas. Así como en muchas otras ramas del conocimiento, los griegos fueron pioneros en muchos sentidos en gran parte de las ciencias que siguen vigentes hasta nuestros días, y en el caso de la historia se llega a esta conclusión igualmente debido a la aparición de un actor que sería determinante y que marcaría el andar de la historiografía de ahí en adelante: el historiador.

Si bien existían formas de hacer historia previas a Grecia de las que hasta el momento se conocen, estas aparecen un tanto incompletas debido principalmente a la forma y perspectiva que aplicaban estas civilizaciones al estudio histórico y principalmente en el hecho de no abstraer el registro de sucesos históricos a la adivinación.

La organización democrática en torno a polis griegas es una plataforma para que muchas actividades referentes al conocimiento vayan desarrollándose y creciendo durante el transcurso histórico de la Grecia Clásica. Es en este entorno social en el que los intelectuales de la época, inmersos en este contexto del estudio del conocimiento llegan a los primeros planteamientos de la ciencia Histórica. La aparición del Historiador como ciudadano y portador de un conocimiento.

Herodoto aspiraba a construir un conocimiento parecido a la epopeya homérica. Las narraciones épicas, detalladas, de los días que no le tocaron vivir, a partir de gente contemporánea o extemporánea  lo impulsaron a formular un método propio de poder contribuir con el saber filosófico de su tiempo desde su perspectiva. Es así como con sus aportaciones, y las de Tucídides establecen un antecedente que se volverá método y será el único método del conocimiento histórico a seguir durante todo el transcurso del imperio griego hasta su fin: la historia como maestra de vida. Magistra Vitae.

El punto principal en esta historia maestra de vida es la relación directa del presente con el pasado. Para los griegos el hombre era uno mismo siempre, consecuencia de un pasado, y era este pasado un escaparate para la historia que podía prever en él una perspectiva ideal para formar un modelo social o, de polis en este caso, en el presente. Es decir que la historia resalta lo ideal y lo ejemplar que el hombre ha aprendido con sus experiencias del pasado; las estudia y las aprende para servirse de ello en el mundo presente.

Estos pensadores irán ahora en contra de los mitos para separarlos totalmente de la realidad, y establecer así un nuevo orden primero en el conocimiento filosófico preponderante en Grecia y luego subsecuentemente al conocimiento histórico.

Conforme pasa el tiempo el modelo histórico va evolucionado y es en la siguiente generación de filósofos, con Platón y Tucídides que se transforma la forma de percibir el conocimiento y por lo tanto la realidad. Aquí se inicia la distinción entre un conocimiento de lo ficticio, o sea el mito y un conocimiento de realidad: logos. Es decir que aunque Platón usara los mitos para explicar conceptos abstractos, propondrá firmemente diferenciar estos de la realidad percibida en el presente y obviamente el pasado; estableciendo así consecuentemente Tucídides un nuevo formato para la escritura histórica en donde ya no será esta parte de la épica o de la poesía, sino tendrá que desprenderse de estos géneros para así empezar a construirse dentro de este mismo logos, es decir, dentro de la realidad. El alcance final de todas estas propuestas teóricas será un registro histórico de hechos reales del pasado; es decir que surge un nuevo concepto histórico: la memoria.

La memoria será el enfoque principal del discurso histórico griego: estudiar el pasado ejemplar con el objeto de hacer memoria en las hazañas que hacen a una cultura inmortal. Todo esto dentro del concepto de la historia “Magistra vitae”.

Herodoto trata de escribir sus nueve libros de “Historias” desde la perspectiva de un filósofo preocupado por registrar hechos históricos dentro de la escritura misma, es decir, preservar una memoria; y así impedir que sean olvidados en el futuro mediante la fuerza de la palabra escrita. Se interesa generalmente en toda cuestión que forje identidad de las ciudades griegas de las que el describe; incluyendo mitos y creencias de estas personas, desde una escritura presencial, preocupado por dar su enfoque de espectador; de historiador. Su método histórico es el observar, el preguntar, el describir y el narrar. Herodoto quiere transmitir a todos los ciudadanos de Atenas los rasgos de identidad de todas las polis griegas.

Además de este aspecto podemos señalar también el aspecto jurídico del discurso histórico griego y el aspecto temporal. Así tendríamos más marcadamente las diferenciaciones entre Herodoto, Tucídides y Polibio. Herodoto trabaja su discurso directamente desde el presente, sus libros de “Historias” describen la forma de vida de Grecia en ese entonces y además agrega mediante referencias de tradición oral aspectos del pasado inmediato de esa Grecia.

Para Herodoto el análisis de la situación social de una civilización viene a partir de la Justicia. Él diferencia a los pueblos mediante su organización política, partiendo del hecho de que solo un pueblo civilizado es capaz de llegar a un sistema de gobierno democrático, como lo es Grecia; y que de ahí en fuera todas las demás civilizaciones caen en la barbarie. Así para Herodoto, Grecia tuvo que vivir un largo proceso evolutivo, histórico; para poder llegar a su estado actual, por lo que la forma de analizar el pasado se vuelve una especie de causa y consecuencia. La realidad es Justicia… es un proceso jurídico.

Tucídides estructura su perspectiva histórica desde el concepto de “lo justo” (dikaion). Se puede notar una similaridad con Herodoto solo con la diferencia de que la justicia de Tucídides no tiene que ver necesariamente con el efecto causa-consecuencia de la realidad; sino más bien Tucídides se preocupa por dictaminar lo que es justo o no con total imparcialidad.

Si en Herodoto la superioridad de un pueblo respecto a otro era causa-consecuencia de un proceso histórico, para Tucídides era entendible y explicable, sin embargo antepone ante toda instancia lo justo ante cualquier situación. Tucídides vive una generación después que Herodoto, y le toca vivir la guerra del Peloponeso. Así además de seguir el transcurso jurídico de los hechos, al igual que Herodoto, él destacara la importancia de emitir un juicio, para poder entender mejor la situación vivida entre los participantes de esta Guerra.

Y finalmente Polibio, quien vivirá siglos después en la Grecia del Imperio Romano, y construirá su discurso histórico también mediante la estructura jurídica, solo que Polibio propondrá una perspectiva histórica regida por una justicia denominada turkhé; la cual vendría a ser una especie de fortuna, pero no una fortuna azarosa, sino más bien una fortuna que tiene que ver con lo justo para la hegemonía romana. Así, desde su perspectiva, los romanos están influidos por Grecia, y esto provoca que el sentido de justicia entre los romanos no se aleje de las bases filosóficas griegas; entonces los romanos llegan a ser un pueblo civilizado en todos los aspectos; por lo tanto sería justo e ideal que Roma lograra conquistar el mundo, y no un pueblo bárbaro.

Se tienen pocos datos sobre Herodoto. Vivió en el siglo V a.C.; nació poco después de que Grecia derrotara a los persas y Atenas se erigiera como la principal polis griega. Además de sus nueve libros llamados “Historias” también realizó escritos de descripciones geográficas y etnográficas. En su época era leído desde su discurso histórico referente a la historia “Magistra vitae” sobre todo para educar y dar lecciones a los gobernantes o la aristocracia griega; aunque se sabe que su obra no fue bien recibida por la generación posterior a él. Lo llamaban mentiroso, mitógrafo, filo-bárbaro. Sin embargo Tucídides se encargaría específicamente de resaltar el lado didáctico de la historia de su antecesor; esta función continuaría en la historiografía romana y la obra de Herodoto influirá a gran parte de la historiografía hasta entrar en el siglo XIX, donde se le considera padre fundador de la Historia, titulo concedido hacia él primeramente por Cicerón, sin embargo; en una rectificación final, los historiadores decimonónicos otorgarán el título de padre de la Historia a Tucídides debido a ser éste el fundador del “método histórico” y por haber sido “más objetivo” en su obra.

Aun así la influencia de Herodoto se extiende de manera impresionante. En la Grecia helenística (siglos III a I a.C.) Herodoto seguía influyendo en el discurso histórico griego. En la Edad Media Herodoto casi no es leído, ya que su discurso se alejaba totalmente del método histórico en la historiografía cristiana. Quizá el único nexo entre estas dos historiografías sería el enfoque “Magistra vitae” presente en ambas. En el renacimiento Herodoto es traducido por Lorenzo Valla, y su obra le reivindica la paternidad de la historia. Los intelectuales de esta época se identifican en la forma narrativa de Herodoto, que es bella desde el punto de vista literario y además nuevamente con el enfoque “Magistra vitae” en el cual la ciencia histórica tenía aún mucho que ver en el Renacimiento.

En el siglo XVIII, filósofos como Voltaire se interesaron en las narraciones de Herodoto referentes a las Guerras Médicas. Los intelectuales de la Ilustración fueron los primeros en atribuir a su obra una “objetividad histórica”; al menos en algunas partes. Esto contribuiría a que se empezara a considerar su obra como “fuente histórica” de primera mano, aspecto que tendría continuidad con los historiadores decimonónicos que al final reivindican el valor de la obra de Herodoto.
Los aportes concretos de la historiografía griega son el separar el mito, del logos, o verdad-conocimiento, que sería fundamental para abstraer a la historia en un contexto aparte y de ahí partir en la construcción de los inicios de la historiografía.

II. Historiografía romana.

La Historia en la Grecia Alejandrina y en Roma.

Polibio y Cicerón.

La Grecia Helénica representó un desplazamiento social, cultural y político de la cultura griega hacía Alejandría, ahora cobijada por el helenismo de Alejandro Magno. Y  será este período el puente de transición entre la historiografía griega y la historiografía romana. En esta época la construcción de la biblioteca de Alejandría vendría a representar un rescate de todo el conocimiento griego del pasado y en ese sentido Homero, Herodoto, Tucídides y todo lo relacionado con nuestra ciencia histórica saldrá a la luz nuevamente. A partir del siglo II a.C. Roma empezará a dominar la escena mundial y la conquista de Grecia será inevitable. Así los romanos serán reinterpretados como herederos del conocimiento y la cultura griega, aludiendo incluso migraciones griegas anteriores a Troya con tal de resaltar influencias griegas en los itálicos. Así las dos culturas se armonizarán y esto provocará que autores como Polibio, ciudadanos griegos tengan que realizar su escritura de la historia desde Roma. Así el imperio comenzará su auge y con ello la construcción de la ciudadanía romana y de todo este entramado ideológico en donde Roma hereda mediante justicia histórica el avance cultural de los griegos y además lo difunde por todo el mundo. Lo que ellos llamaban la humanitas romana.

El primer antecedente de diferenciación entre la forma de registrar la historia por parte de griegos y romanos la tenemos en la Roma en tiempos del helenismo anteriores al siglo III a.C., en donde los romanos, influenciados por este helenismo desarrollan un método propio de registrar el tiempo desarrollando una especia de records sobre los acontecimientos del pasado (anales). Ellos recopilaban su conocimiento histórico en fuentes que inspiraban un ideal estándar de sociedad y mostraban ejemplos (exemplas) de esto.

Los anales eran lo más parecido a un calendario que regía la vida cotidiana de los romanos, señalaba los días festivos, religiosos; días fastos y nefastos que regían la vida social, cultural, económica y demás. Los organizaba la clase religiosa y la aristocracia y registraban todo este tipo de eventos

La tradición analística romana tenía su origen en 80 libros llamados Annales Maximi. Se sabe que eran publicados en tablillas de madera hacia el 304 a.C. Y contienen información desde el inicio de la República en el siglo V a.C. hasta el pontificado de Mucius Scaevola (130 a.C.). Esta tradición continuó a lo largo de todo el Imperio romano y la encontramos en los anales pontificales; donde uno de los principales representantes será Tito Livio.

Poco a poco varios personajes irán asomándose a la continuidad de esta tradición histórica romana hasta llegar a Cicerón quien será un autor que de manera directa ligara Roma a la antigua tradición griega constituyendo así una mezcla de estilos entre la tradición analística romana y la belleza literaria griega, surgiendo así un nuevo enfoque dentro de la historiografía romana, con Cicerón como vanguardia en la construcción de este nuevo método. Ahora los hechos no solo son narrados sino que se señalan sus causas y esto se determina mediante la acción de los hombres y la fortuna. En el plano de la escritura la Historia se ubica dentro de la retórica la cual se divide en tres discursos: género deliberativo (practicado en las asambleas deliberantes), género judicial (utilizado en procesos) y género demostrativo o edíptico (utilizado en los discursos de grandilocuencia).

Finalmente el nexo entre la historiografía Griega, Romana, Medieval e incluso Renacentista será a final de cuentas la historia Magistra vitae. Que irá empujando como una mano invisible el desarrollo evolutivo de la Historiografía.

II. HISTORIOGRAFÍA MEDIEVAL.

Aspectos Generales

La historiografía medieval mostrará un largo desarrollo desde los inicios de la Edad Media (Baja Edad Media) hasta la irrupción de la vanguardia renacentista al final de la Edad Media (Alta Edad Media). Esta historiografía será en un principio en el siglo V heredera de la tradición analística romana, que se verá marcada poco a poco de una gran influencia eclesiástica y posteriormente esta historia será escrita en la iglesia por hombres de iglesia; para finalmente, con la reconfiguración de la escena social y política de la Europa del siglo XII, dar paso a las historias nacionales; correspondiendo en el nuevo ámbito social, político y cultural, y al nacimiento de las monarquías europeas que lograrán en estas historias nacionales la escritura de la historia en sus lenguas vernáculas. Será un prolongado y lento desarrollo teniendo en cuenta los mil años de duración de esta época.

El concepto de historia en la Edad Media visto desde la Baja Edad Media con Isidoro de Sevilla es el siguiente  <La historia es la narración de hechos acontecidos por la cual se conocen los sucesos que tuvieron lugar en tiempos pasados.> Esto nos resalta el aspecto limitado de la historia como narrativa, o sea un género literario subordinado a la disciplina de mayor importancia en la época: la teología.

El rasgo en común inmediato de la historiografía medieval con los discursos griegos y romanos será el enfoque Magistra vitae. En este caso, el discurso historiográfico medieval al igual que todos los ámbitos, sociales, políticos y demás en la Edad Media serán subordinados a la religión cristiana. Para esto, la historia como conocimiento será colocada dentro de la retórica y tendrá una perspectiva marcadamente teológica. Así en cuanto a funcionalidad y perspectiva, tenemos a la historia como una narración explicativa que nos reitera lo ideal, virtudes y defectos;  nos recuerda lo glorioso como ejemplo para hacer frente a un presente o prevenir un futuro. Así se reitera este aspecto de la historia Magistra vitae pero desde la perspectiva de la época donde ahora la carga moral será determinante y no se tratará de educar a un ciudadano, sino a un buen cristiano.

Como ya dijimos, en un principio la época medieval elabora una historia que da continuidad al método romano. Se escribe principalmente desde dos perspectivas, el relato o narrativa y las crónicas; que eran una forma de compendios que resumían la historia mundial en tablas cronológicas, muy similar a los Annales romanos. Los annales medievales aparecerán entre los siglos VII y VIII.

En la Edad Media los términos historias, crónicas anales fueron usados indistintamente; aunque en un principio se diferenciaban por ciertos autores. Para Isidoro de Sevilla, el término historias era designado para los relatos de hechos contemporáneos a los autores;  los anales eran relatos de hechos anteriores a la época del autor en las que este podía sustraerse como analista desprendiéndose de su tiempo y, finalmente, las crónicas que se consideraban codificaciones de fechas a las que se le acoplaban sucesos correspondientes. El término historiahistorias es usado constantemente en sentido de presentismo y particularidad. Las historias relatan gestas, hechos de algún personaje o territorio. La crónica enfoca una perspectiva hacia el pasado y la generalidad. Para el siglo XII el término anales ha desaparecido y se usa indistintamente la palabra crónicahistoria.

El espacio destinado para el discurso histórico medieval fue siempre la iglesia. La historia era siempre escrita en los monasterios y por lo tanto su alcance era muy limitado. La única excepción la encontramos en la época carolingia, donde también se escribía historia en las escuelas capitulares. En el siglo XII la palabra escrita cobró auge y los aristócratas comenzaron a interesarse una vez más en la historia, contratando así escribanos para que escribieran sus relatos o gestas importantes, estos escribanos eran principalmente clérigos. Este renacer de la historia escrita provocará ya en el siglo XIII dos tipos de historias, la historia monástica y la historia vernácula, sin que esto llegara a representar un avance en su importancia como disciplina. Al igual que todas las ciencias, la historia se subordina a la teología en la época medieval, lo que impedirá un enfoque social humano como tal de la historia que siempre tendrá que relegarse al orden espiritual de esta época.

En el mundo griego la historia era un discurso público, un debate argumentativo y terrenal, mientras que en el mundo medieval la historia estaba apegado a un ámbito espiritual cristiano, donde el hombre solo contaba con su moral interna, se construía una intimidad ideológica para conocerse a sí mismo, donde debía conducirse como buen cristiano tanto en su vida pública como en su vida privada; así en esta época se cuidaba el control corporal, dietético, gestual y sexual. La biblia es el libro que rige todos los modelos sociales y la Baja Edad Media es marcada por esta perspectiva, donde la historia se ajusta a la divina providencia. Auxiliándole y permaneciendo bajo esta sombra teológica. La oralidad cobra gran importancia debido al gran número de gente iletrada para la época, donde el sermón en la iglesia mezclará lecciones morales con pasajes históricos, algunas veces investigados otras inventados, perdiendo así gran valor esta oralidad. Sin embargo siendo necesaria la oralidad para la gente iletrada, algunas historias sobrevivirán el ámbito medieval, transformándose algunas en cantares de gesta, poesías y versos para los trovadores que rescatarán algunas historias e influirán en el creciente academicismo de la Alta Edad Media; donde el nacimiento de la universidad (la Academia) vendrá a arrastrar esta tradición de historia monástica hasta crear por sí misma una nueva historia. Las historias nacionales.

En el siglo XIII el renacimiento de la ciencia jurídica influyó en las nuevas formas de hacer historia, así habría gente que en las universidades italianas estudiarán para formarse como profesional de la escritura: notarios, cancilleres, embajadores, abogados y mercaderes que laborarían en cancillerías y cortes de justicia. Estos nuevos técnicos de la escritura, formados en teoría jurídica, elaboraron nuevas formas de hacer historia. Inventaron una escritura más rápida (la cursiva gótica), redactaron un tipo de historia similar a los contratos jurídicos, incluyendo todo tipo de testimonios orales, utilizaron más libremente los archivos que en los monasterios e incentivaron a juristas y laicos en general a utilizar otros tipos de historia en la lectura, interpretación y pragmática dentro de la disciplina historiográfica.

En la Edad Media la historia era escrita mediante un método muy específico. Por lo general los libros escritos en los monasterios carecían de autor ya que seguían un método donde en su escritura participaban más de una persona. Entre historiadores o cronistas, escribanos, copistas, traductores y demás, un libro aparecía sin la adjudicación de algún autor; todo dependiendo al final del tipo de obra del que se tratara. Esta época es característica por los libros incunables, que predominaron hasta el final de la historiografía medieval con la irrupción de la imprenta en el Renacimiento.

La historia en la Edad Media, a pesar de seguir un lento pero prolongado avance, nunca llegó a considerarse ciencia, fue tan solo una forma de conocimiento auxiliar a las disciplinas verdaderamente importantes: la teología, la moral y el derecho.

San Agustín de Hipona.

Agustín de Hipona nació en el año 354 a.C. como ciudadano romano en el Imperio romano de África y murió en el año 430. Su obra la ciudad de Dios consta de 22 libros, escritos del año 413 al año 426. Esta obra trata de dar identidad a los ciudadanos del imperio. Fue escrita por Agustín siendo obispo de Hipona en los primeros treinta años del siglo V. Esta obra va a forjar identidad, procedencia, espacio, objetivos y significación de sus vidas como ciudadanos romanos. La ciudad de dios es el relato de dos ciudades, la ciudad de dios, y la ciudad de los hombres: Roma. Es un tratado totalmente teológico donde se forja este nuevo concepto de ciudadanía donde ahora ya no se es ciudadano romano como en tiempos de la antigüedad, sino que ahora se es un ciudadano de dios. Aborda la perspectiva de los tiempos de la ciudad de dios y la ciudad de los hombres, su progreso y desarrollo, así como sus desenlaces. Es una <historia de la salvación> ya que Agustín introduce este nuevo sentido de identidad donde la lealtad a Roma solo es terrenal, y quien se comporte como un buen cristiano en la ciudad de los hombres se ganara el paraíso en la ciudad de dios. Esto será determinante para acentuar la grave distinción que hacía el imperio romano entre los cristianos y los paganos; aspecto que marcará a toda la Edad Media en todos los ámbitos (social, político, cultural, económico). En esta historia de salvación será primordial la participación de los personajes que intervendrán en este plan divino, donde reyes, príncipes, condes, obispos, santos, mártires, papas, abades, etc. Guiarán a los ciudadanos a la salvación divina. Así los relatos de milagros, portentos, batallas contra infieles, conversiones de personajes o pueblos y demás serán registrados mediante la palabra escrita para demostrar la acción de la Providencia en la tierra.

El método historiográfico medieval.

Otro autor de mención notable es Beda el venerable  (672-735), un monje inglés que en su amplia obra incluirá la incursión de la cultura anglo al entorno cristiano romano; a la historia de la salvación. De igual manera en una generación distinta, cien años atrás Gregorio de Tours, hará la misma crónica de integración católica pero en el territorio de las Galias en su Historia de los francos. Estas narraciones están llenas de hagiografías, plegarias, relatos de milagros, y descripciones geográficas. Además, dentro de este contexto historiográfico, Beda escribirá, muy a la manera de la tradición analística romana, en su Historia Ecclesiastica gentis anglorum, una especie de recopilación de acontecimientos mundiales, un relato de su vida y una plegaria.

En el ramo de la escritura, hacia los siglos VII y VII el latín era el lenguaje oficial por excelencia, por lo que surgió el problema de entendimiento entre el latín escrito y el latín hablado en distintas partes del imperio. La invención de la minúscula carolina del siglo VIII, vino a facilitar la comprensión de los manuscritos a costa de la lentitud en la escritura, que comparada con la cursiva (personalizada) de uso cotidiano ganó en legibilidad.

Otro aspecto a mencionar sería la relación y los encuentros que tuvo la cultura medieval con vestigios históricos y arqueológicos de la antigüedad. Los medievales guardaban admiración hacia las culturas clásicas, solo que no eran tomadas en cuenta debido al ideal de desarrollo progresista en el que ellos, al ser una cultura espiritual, no pagana, heredarían la teología y la palabra escrita, que es la única que puede dar testimonio de hechos a través de personas que vivieron esos acontecimientos. Así se encontraron con edificios, monumentos, epígrafes, documentos, monedas, pero no se les concedía un enfoque cercano debido a que eran testigos mudos para ellos. El nacimiento de la numismática, epigrafía, diplomática y demás disciplinas auxiliares de la historia no la veremos sino hasta el Renacimiento.

El nacimiento de las órdenes mendicantes en el siglo XIII abordará la escritura histórica medieval desde otra perspectiva. Ahora, franciscanos, dominicos y agustinos se interesarán en la compilación de las vidas y milagros de los santos. Así las hagiografías cobrarán gran importancia. Estas órdenes no archivarán grandes bibliotecas, en ese sentido la historia que ellos utilizan será una historia práctica. No tratará de guardar un cran cúmulo de conocimientos, sino de predicar la palabra divina a todas las ciudades de la periferia romana que no son cristianas y que en el siglo XII representaran un actor adicional en el que el Imperio tendrá que someter pueblos y civilizaciones para continuar la hegemonía imperial. Así en este contexto la traducción de obras notables o de importancia específica en esa época del latín a lenguas vernáculas será necesaria y los talleres de escritura monásticos estarán a la orden del día. Con esto la elaboración de libros se especializará y mejorará. Mejorando la producción de libros que no dejará de ser carente incluso dentro de los mismos monasterios, donde la lectura en voz alta y grupal será una constante dentro de las lecciones conventuales.

También dentro de la aristocracia, surgirá una nueva forma de percibir la historia. En algunas ciudades italianas y del norte de Europa, donde no se lleva a la monarquía como forma de gobierno; cancillerías, embajadas y notarías le darán un espacio de escritura a la gente letrada. Estos técnicos de la escritura desconfían de la tradición oral, redactan su historia de manera muy similar como elaboran sus contratos, consultando libros, que en los siglos XIV y XV se han convertido ya en mercancías de valor, y se basan también algunas veces en documentos que ellos mismos elaboran o conocen por su profesión (contratos, documentos diplomáticos, ordenanzas, testamentos). Este tipo de historia se insertará en las historias nacionales, y relatarán historias de las ciudades, disputas legales entre linajes nobiliarios. Este tipo de historia al servicio de la política sobrevivirá incluso llegado el Renacimiento, donde justificar el linaje de una familia noble en diversos reinos, feudos y territorios seguirá siendo de vital importancia, y la historia estará ahí al servicio de estos intereses.

Finalmente está la historia de los viajeros, soldados, mercaderes y diplomáticos. Personajes de la aristocracia que tienen la oportunidad de contar experiencias de vida, narraciones, crónicas, viajes y que se suman al escaso espacio que había en la escritura de la historia por recreación. La gente común lee y lee historias para los demás, para la gente iletrada; es un pasatiempo más en el tiempo libre de la sociedad medieval, que poco a poco irá originando en la Italia de los siglos XV y XVI una generación de anticuarios-mercaderes que desde esta posición económica llegan a incorporarse a la aristocracia, ejerciendo una nueva forma de lectura y escritura que influirá en la historia. La aristocracia anticuaria que en el renacimiento fortalecerá a la historiografía renacentista.

Bibliografía

Enrique Moradiellos; Las caras de Clío: una introducción a la Historia; Ed. Siglo Veintiuno de España; España 2001.

Norma Durán; Formas de hacer la historia: historiografía grecolatina y medieval; Ediciones Navarra, México 2001.

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HISTORIOGRAFÍA UNIVERSAL

Notas del segundo curso

Historiografía renacentista y de la ilustración.



EL PENSAMIENTO HISTÓRICO EN EL RENACIMIENTO

I. Renacimiento – Humanismo

En el Mundo Moderno diferentes sucesos provocaron la aparición de una nueva vanguardia filosófica. Una nueva corriente del pensamiento que vendría a influir en todas las disciplinas y que marcaría todo un movimiento ideológico social y cultural. El Renacimiento.

En 1453 Constantinopla, la capital del Imperio Romano de Oriente cae ante el poderío militar de los turcos; que  llegan a Europa aportando desde su cultura obras clásicas perdidas o desconocidas para el mundo Europeo. Este suceso, y la aparición de la imprenta en 1455 provocarán una importante expansión y difusión del conocimiento en toda Europa, debido al incremento de la producción bibliográfica. El incremento de esta producción bibliográfica también será consecuencia del rescate de diversas obras de la Antigüedad, por vía de la traducción de los textos árabes que ocuparán España y otras regiones cercanas a Europa Oriental. Además de estos aspectos, la traducción de obras a lenguas vernáculas que se venía dando dese la Alta Edad Media se incrementará y se desarrollará notablemente.

Luego de siglos de eterno sometimiento del conocimiento a la teología y a dios, ahora los intelectuales del Renacimiento vuelven la mirada hacia la figura humana y el hombre será ahora el centro del universo. El humanismo vendría ahora a influir al conocimiento histórico y dentro de esta perspectiva la historia irá tomando distancia del método historiográfico medieval. Las primeros planteamientos que diferenciarán a esta generación con sus antecesores medievales será la de eliminar totalmente todo matiz de fantasía o ficción contenido en el conocimiento histórico. Aunado a esto, la crítica hacia la religión y lo limitado de concebir una realidad a través de la teología harán de la figura del ser humano el nuevo foco de atención.

La Europa de los siglos XV y XVI atravesaba por grandes cambios sociales, y aunado a los ya mencionados, el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492 reconfigurará totalmente el escenario Europeo. La expansión mercantil, y las innovaciones científicas y tecnológicas marcarán el desarrollo histórico del Mundo Moderno. La invención del reloj y el espíritu de pensamiento  de la razón en este período, desencadenarán una nueva forma de perspectiva temporal en la disciplina histórica; de manera similar a la perspectiva espacial tecnificada para la pintura en Italia. Esta perspectiva temporal se abstraía de Dios e incluso de la realidad misma. Al final estos nuevos planteamientos teóricos provocarán que los  Renacentistas vuelvan la mirada hacia el pensamiento de la Antigüedad y hacia el lento desarrollo del pensamiento Medieval diferenciando tres eras: una época fundadora (clásica); una época media de transición (Tempus Medius) y una época final donde se cristaliza un nuevo enfoque. Surge así, la temporización de la Edad Antigua, Edad Media y Edad Moderna.

II. Los historiadores florentinos y la cronística.

Los historiadores de la República de Florencia fueron los primeros en escribir un tipo de historia evocando el relato profano de los clásicos en un estilo racionalista y dentro de esta nueva perspectiva temporal anacrónica. Leonardo Bruni, canciller de la ciudad redactó de 1415 a 1454 sus Doce libros de historia florentina basándose y citando extensamente documentos de los archivos oficiales[1]. Nicolás Maquiavelo (1469 – 1527) secretario de la cancillería  en ese entonces escribe en la misma línea que Bruni su propia Historia de Florencia y un famoso ensayo histórico-político de gran influencia posterior: El Príncipe. Francesco Guicciardini (1483 – 1540) embajador de la República publicó Historia de Italia que comenzaba en 1494, fecha del inicio de la invasión militar francesa a la península. Esta historiografía florentina estaba marcada por la influencia clásica, y era básicamente política, militar y diplomática, alejada de pretensiones moralizantes o religiosas; pero con la intención de enseñar lecciones políticas a los ciudadanos y gobernantes y de legitimar derechos ejercidos o pretendidos por la República.

El modelo historiográfico florentino tuvo su eco en el resto del continente; así fue surgiendo una producción historiográfica notable impulsada por la imprenta que se distanciaba totalmente de la historiografía medieval. En Francia Jacques Auguste de Thou (1553-1617) fue un jurista que  escribió Historia de su tiempo; en Alemania, el católico Beatus Rheanus, quien era discípulo de Erasmo de Rotterdam escribió Historia de los asuntos alemanes; William Camden (1551-1623) redactó Anales de historia inglesa e irlandesa en el reinado de Isabel; Jerónimo de Zurita (1512-1580), con el título de cronista real, escribió Anales de la Corona de Aragón, y el jesuita español Juan de Mariana redactó su extensa obra Historia de España.

Nicolás Maquiavelo.

Maquiavelo (1469-1527) es un político y filósofo renacentista más reconocido por su ensayo político “El príncipe” que por su obra histórica. Irónicamente “El príncipe” tendría gran influencia en épocas posteriores del absolutismo europeo; sobre todo en el pensamiento político de Napoleón Bonaparte. Maquiavelo pertenece a esta primera generación de cortesanos-juristas que desde su posición podrán tener acceso a los archivos, y que finalmente, este acceso a los archivos y su profesión, provocarán la construcción de una disciplina histórica muy parecida en bases al método judicial o legista; en donde la construcción del conocimiento histórico se teje, mediante una serie de testimonios, los cuales pueden superar la barrera del tiempo gracias a este método. Así se consolidan como los pioneros de la investigación crítica documental pero al mismo tiempo perciben desde esta primera generación histórica renacentista una reconstrucción de acontecimientos de “indagación”. Es decir todos los testimonios cuentan siempre y cuando estén de acuerdo con la lógica del contexto histórico estudiado.

Además de su aporte histórico, a Maquiavelo se le considera como el estructurador de la ciencia política ya que en su obra de El príncipe, se realiza por primera vez un análisis de la política no solo como disciplina del conocimiento sino como una actividad social determinante en la vida de los hombres. Así además de un análisis de la política  abstracta, Maquiavelo describe su actuar y lo separa de la lógica y la razón. Desde su perspectiva, la política no obedece a la lógica y razón del pensamiento, sino a los intereses y ambiciones humanos. Su perspectiva acerca de la idealización de la política, o el gobernante ideal se ve claramente reflejada en el decálogo de “El príncipe” y en la totalidad de la obra. La soberanía de una nación recae en el rey, quien debe hacer uso de todas las facultades a su alcance con el fin de garantizar un territorio político funcional e impedir un estado anárquico. La perspectiva política de Maquiavelo refleja perfectamente el escenario histórico en el que vive y muchos otros escenarios anteriores o posteriores, de ahí que su influencia perdure hasta nuestros días. Este gran aporte no solo influiría en la ciencia política, sino en la totalidad de las ciencias sociales relacionadas con el poder, el estado o la sociedad.

Francesco Guicciardini

Guicciardini (1483-1540) fue un historiador y político italiano cuya obra de principal aporte para la ciencia histórica fue “Historia de Italia” escrita al final de su vida entre 1537 y 1540, además de escribir también en el transcurso de su vida “Historia de Florencia”, la cual mantuvo en secreto y nunca publicó por lo que no se tiene certeza de cuando fue escrita[2].

El pensamiento histórico de Guicciardini introduce el concepto de “equilibrio de poder” en la teoría histórica como una manera de explicar una unificación política entre estados y territorios independientes que podrían dar identidad a un solo territorio político. Esta perspectiva histórica era obviamente para mantener y defender la tesis de la unificación de los territorios de la península itálica reforzándose en teorías similares que describían ciertos escenarios geográficos desde la Alta Edad Media.

Se considera a Guicciardini como el pionero del método histórico moderno ya que fue el primero en utilizar documentos oficiales con el fin de verificar su historia italiana.

Jean Bodin

Bodin (1530-1596) fue un intelectual francés que ocupó cargos políticos en la época álgida de la Reforma protestante en Francia e hizo aportes teóricos para la política, la economía, el derecho y la filosofía. Sus estudios más trascendentes son acerca de la constitución del estado y del concepto de soberanía. Su obra más trascendente son “Los seis libros de la República” en donde teoriza principalmente respecto a aspectos económico-mercantilistas de la Francia moderna. Propone la intervención del estado en miras de un mejor desempeño para la nación limitando la balanza comercial entre exportaciones e importaciones y al mismo tiempo fomentando el comercio internacional donde fuese necesario sin afectar o contradecir ambos de sus postulados. Respecto a su planteamiento político, dentro de la misma línea que Maquiavelo, Bodin cree que el Rey es una figura indispensable para garantizar el orden, la paz y la estabilidad en un territorio ya que desde su perspectiva es preferible la tiranía a la anarquía.

La Cronística

En España, el descubrimiento de América  a partir de 1492 originó una producción historiográfica característica que era muy similar a la historiografía de Herodoto y los logógrafos, que incluía aspectos geográficos, naturalistas, etnográficos en la narración histórica debido al escenario que se le presentaba a la España ultramarina. Esta historiografía fue conocida como Cronística de Indias. El relato de Cristóbal Colón sobre su expedición El diario de a bordo y las cartas editadas en 1493 fijaron el modelo básico de esta historiografía cronística y fueron divulgadas en toda Europa traducidas  al latín, italiano, francés, inglés y alemán. Lo mismo sucedería con las Cartas de relación de la conquista de México escritas por el Hernán Cortés entre 1519 y 1526 y otra serie de narraciones de soldados participes en la conquista como Bernal Díaz del Castillo y su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, completada en 1568; Pedro Cieza de León; Crónica del Perú, en 1553; funcionarios de la administración colonial como Gonzalo Fernández de Oviedo: y su Historia general y natural de las Indias de 1535 o religiosos como fray Bartolomé de las Casas y su Brevísima relación de la destrucción de las Indias de 1552. La culminación de este estilo cronístico sobre el Nuevo Mundo se dará en 1590 con la obra de José de Acosta Historia Natural y Moral de las Indias.

En toda esta producción historiográfica es muy marcado el estilo de historia política y militar al estilo de Tucídides y Tito Livio. Sin embargo al margen del escenario vivido por la cronística española el resto del continente siguió desarrollando nuevas formas de hacer historia.

III. La Reforma protestante y otros avances de la disciplina histórica.

El problema de comprender correctamente textos del pasado, para su traducción del latín a lenguas vernáculas y el consecuente acercamiento de la historia con la ontología y el análisis de los estudios históricos clásicos provocaron el origen del Análisis documental. Petrarca incursionando en esta nueva perspectiva histórica denuncia como falso el pergamino de Julio César donde cedía el territorio de Austria a la jurisdicción de los Habsburgo. Posteriormente Lorenzo Valla (1407-1457), humanista al servicio del Rey de Nápoles, señala como fraudulenta la <<Donación de Constantino>>, demostrando errores gramaticales en la escritura del latín de dicho documento; un libro que debería contener la ortografía del latín del siglo IV al final se demostraba que había sido falsificado por un documento escrito en latín en el siglo VIII.

Por otro lado, los llamados anticuarios, coleccionistas, clasificadores y estudiosos de reliquias, obras de arte y textos antiguos, mediante la función de su trabajo, generaban una nueva forma de análisis histórico. Flavio Biondo, notario apostólico redactó Roma instaurata (1466), una recopilación sobre la antigua ciudad de Roma y descripciones de los restos arquitectónicos obtenidos mediante visitas e inspecciones topográficas que podría considerarse como una obra precursora de la arqueología. La numismática aparece en escena gracias a Guillaume Budé y su obra De asse et partibus eius. Budé era bibliotecario de Francisco I, y su obra se considera el primer tratado sobre la moneda romana. Otro humanista francés Joseph Justus Scaliger estableció las bases de la cronología moderna con su obra De enmendatione temporum (1583).

Y finalmente, el holandés Jan Gruter que con su obra Corpus inscriptionum anticuarium aparecida a principios del siglo XVII se convertirá en la obra que sentará las bases para la epigrafía.

Aunado a estos avances, el surgimiento de los primeros archivos nacionales y estatales, y la aparición de las primeras bibliotecas, marcarán pautas favorables para el trabajo de esta generación de anticuarios. Hacia 1450 fue organizada y sistematizada para el uso de la Curia romana la Biblioteca Vaticana, el mayor repositorio bibliográfico y documental de toda la cristiandad. Por otro lado, en España, el emperador Carlos I dispuso en 1543 que se concentrara en el castillo de Simancas (Valladolid) las escrituras de la Corona para su fácil consulta.

El inicio de la Reforma religiosa en Alemania en 1517 y las consecuentes disputas entre católicos y protestantes por toda Europa acentuaron los avances entre el estudio crítico y filológico documental. Estos avances provocaron la publicación de un relato acerca de la historia eclesiástica por parte de los historiadores protestantes (Centurias de Magdeburgo 1539-1546); buscaban rescatar la tradición cristiana primitiva, antes de ser corrompida por la Iglesia romana. La respuesta católica fue la obra del cardenal César Baronio Annales Ecclesiastici (primer volumen 1588). Esta obra se basaba en documentos originales, y dada la enorme cantidad de citas y referencias, Baronio ideó un sistema de citas que tuvo amplia aceptación en el futuro. Ahora se daba la referencia exacta de cada documento citado mediante una nota marginal.

La controversia religiosa en Europa en los siglos XVI y XVII a la par de las guerras de religión provocaron la aparición de una histórica eclesiástica libre de toda sacralidad, que influyó también en el desarrollo de las historias nacionales.

Jean Mabillon (1632-1707), humanista que daría grandes aportes a la historia, publica en 1608 su libro De re diplomática donde establece un método bastante completo acerca del análisis y el uso de los documentos históricos. A la par, en los finales de la época renacentista, disciplinas como la paleografía, la numismática, el análisis cronológico, filológico y diplomático alcanzarán un gran desarrollo; sobre todo a partir de 1681 según Marc Bloch[3]. Aún así, el ideal de la historiografía renacentista estaría acompañado la mayor parte del tiempo a concebir la Historia Universal humana guiada y sometida en todo momento por los designios de la providencia. No sería sino hasta el siglo XVIII y XIX, en la Ilustración, que la historia se convertiría en Ciencia.

IV.          Siglo XVII

Para los primeros años del siglo XVII entran en escena nuevos actores. Francis Bacon dividió el mapa del conocimiento en tres grandes ramas; poesía, historia y filosofía, relacionadas con las tres facultades del pensamiento: imaginación memoria y entendimiento. Bacon coloca a la historia como una ciencia que estudia el pasado y registra la memoria. Una historia que estudia y registra los hechos. El objetivo de acercarse de esta forma a la historia por parte de Bacon, es adecuar a la disciplina histórica al método científico; además los teóricos de esta época buscaban también alejar a la historia de la teología estrechando sus vínculos a la ciencia. Fueron varios los autores que destacaron en este periodo.

Francis Bacon

Bacon (1561-1621) es considerado un puente entre el Renacimiento y la Ilustración, ya que, como precursor del método científico dará forma a la filosofía y al pensamiento ilustrado, su generación es considerada como heredera directa del pensamiento humanista y su cercanía con los teóricos del renacimiento es notoria. Bacon hereda la perspectiva antropocentrista de la Edad Moderna en donde el hombre es el centro del universo y la razón humana determina el factor de la construcción del conocimiento pero además hace algunos agregados más. Bacon elabora una teoría del progreso[4], en donde además de definir el método científico, define a la ciencia como la capacidad del hombre de ejercer un dominio sobre la naturaleza para incrementar su pensamiento y además lograr un beneficio para sí mismo. Esta teoría del progreso se ve reflejada en su obra La Nueva Atlántida, donde Bacon idealiza un mundo donde los avances de la ciencia han culminado en la sociedad ideal y el nivel de vida del hombre logra llegar a este estado ideal.

René Descartes

Descartes (1596-1650) al igual que Bacon distinguió entre historia, filosofía y poesía y además añadió un cuarto, la teología. Pero solo consideraba a la filosofía dentro de sus grandes ramas de conocimiento que eran, física, metafísica y matemáticas.

Así desde la lógica cartesiana, la historia no podía ser una rama del conocimiento debido a los problemas que presentaba el llegar a estudiar el pasado, ya que solo se puede llegar a versiones del pasado pero sin poder llegar nunca al conocimiento verdadero. Así la crítica de Descartes hacia la historia enfoca cuatro puntos principalmente[5]: 1) Evasión histórica, el historiador es un viajero que mira a través del tiempo y este escenario lo desprende de su época. Esto provoca que desconozca su presente. 2) Pirronismo histórico, es decir, que los relatos históricos no son narraciones fidedignas del pasado. 3) Idea anti-utilitaria de la historia. Si los relatos no son fidedignos, la historia no nos ayuda a comprender la realidad, por lo que la historia no nos sirve como guía para nuestros actos en el presente y 4) La historia provoca la creación de castillos en el aire. El historiador resalta el pasado un tanto exageradamente, por lo que construye percepciones más grandes de lo que fueron en realidad.

Ante esta crítica los historiadores de la época cartesiana intentan debatir la crítica que hace Descartes hacia la historia, y se enfocan a resaltar la veracidad del conocimiento alcanzado por la historia mediante un detallado análisis documental. Así como también ser capaz de distinguir entre las percepciones que tiene una gente del pasado, como las percepciones de la gente del presente. Sin embargo quien desplazaría las tesis que Descartes hace de la historia de manera directa sería Giambattista Vico.

Giambattista Vico

Vico (1668-1744) trabajaba en Nápoles a principios del siglo XVIII. Su principal objetivo fue el de describir los principios del método histórico de la misma manera que Francis Bacon definió los principios del método científico. Para esto tenía que derrocar las tesis cartesianas; y para lograrlo, Vico partió de un principio general. Para Descartes la construcción del conocimiento tenía que ver con el criterio de verdad; y este criterio se perdía entre la distinción de sucesos evidentes y no evidentes en el pasado. Por esto, Vico partió del principio verum et factum convertuntur[6], es decir que para llegar a saber si algo fue verdad o no, solo habría que construir este objeto. Es decir el conocimiento no surge a partir de la idealización de algo, sino de algo que está presente en la realidad, que se construye o se ha construido.

Ahora siguiendo el principio de verum factum aplicado a la historia Vico considera que el proceso histórico es una construcción social, que analiza la construcción de sistemas de lenguajes, costumbres, leyes, gobiernos, etc. Es decir Vico plantea la historia como la construcción y el desarrollo de las sociedades humanas y sus instituciones. Aquí se menciona por primera vez una idea completamente moderna de lo que es la ciencia histórica.

La percepción que tiene Vico de la historia es acerca de una forma de conocimiento filosóficamente justificada; acompañada de una concepción de conocimiento histórico susceptible de un amplio desarrollo. A partir de esto Vico elabora principios para la construcción del conocimiento histórico[7]. Vico se interesa en la antigüedad Medieval y Clásica y a través de sus estudios señala lo siguiente:

Primero. Hay periodos de la historia con similaridades, por ejemplo, la Grecia homérica y la edad media, donde podemos encontrar rasgos como la existencia de un gobierno de la aristocracia guerrera, una economía agrícola, una literatura de baladas, una ética basada en la hazaña personal y la lealtad, etc. Sin embargo, estas similaridades van en sus respectivos contextos y por eso se habla de un patrón.

Segundo. Los períodos semejantes tienden a repetirse en cierto orden. Para Vico se sucedía primero un periodo heroico, luego un periodo clásico, donde el pensamiento predomina sobre la imaginación, la prosa sobre la poesía, la industria sobre la agricultura y una ética fundada sobre la paz sobre una ética fundada en la guerra. Así después del período clásico sigue un período de barbarie, pero un tipo de Barbarie que Vico llama barbarie de reflexión, donde existe un pensamiento reflexivo pero exhausto de posibilidades creadoras. Vico recalca el hecho de      que estos períodos solo son pautas que el observa en algunos casos.

Tercero. La historia sigue un patrón de continuidad, solo que ese patrón no es cíclico como pensaban los griegos y los romanos sino en espiral. El avance histórico conlleva cambios y contextos que hacen imposible la reiteración cíclica, estas variantes provocan que haya un patrón pero con diferentes contextos.

Anti-cartesianismo

Locke, Berkeley y Hume

John Locke en sus escritos filosóficos abordará concretamente la forma de sobrellevar el método histórica, y contradiciendo a Descartes. En su filosofía para la construcción del conocimiento enumera algunos puntos[8].

1.  Rechazo de la concepción de ideas innatas e insistencia de que el conocimiento procede de la experiencia Si todo conocimiento se obtiene de la experiencia, del tiempo, entonces hablamos de un producto histórico.

2. Negación de todo argumento que tienda un puente entre las ideas y la realidad. Esto debido a que el conocimiento no se construye con una realidad diferente a nuestras ideas.

3. Negación de las ideas abstractas. Todas las ideas son concretas. Esta idea es también analizada y apoyada por Berkeley.

4. La idea de que el conocimiento humano necesariamente se queda corto con respecto a la verdad y a la certeza absolutas pero que es capaz de alcanzar el grado de certidumbre requerido por la realidad humana y sus condiciones.

A pesar de estos aportes al conocimiento histórico, no será sino David Hume quien reoriente sus estudios a la historia y lo aborde de una manera más directa.

David Hume a partir de su teoría filosófica argumentaba que la construcción del conocimiento verdadero del pasado era posible gracias al cuidadoso análisis de testimonios documentales. Así alegaba Hume que el conocimiento de la historia era verídico y legítimo. Hume era contemporáneo de Voltaire y ambos representaban una nueva visión de la historia.

LA HISTORIOGRAFÍA DE LA ILUSTRACIÓN

I.             Los Ilustrados

La obra de Voltaire y Hume así como la de sus seguidores puede considerarse como la obra historiográfica de la Ilustración. Estos autores desde el movimiento ilustrativo formularán un ataque directo a la religión que para ellos representa un estancamiento del pensamiento y la evolución que debe terminar. Para ellos el pasado medieval es un estado de barbarie donde se oprimía la razón y el atraso para la humanidad fue escandalizante. Por lo tanto no les interesaba abordar estos temas históricamente. Por lo tanto no mejoraron ni redefinieron el método histórico, sino que utilizaban el mismo que sus antecesores renacentistas pero desde la óptica filosófica de la Ilustración. Esta óptica estaba bifurcada a partir de dos contextos; uno tenía que ver como un enfoque hacia el pasado (enfoque histórico) que mostraría al pasado como el resultado de fuerzas irracionales; y el otro como una mirada hacia el futuro, estrictamente en lo práctico y lo político, que predecía e intentaba establecer una edad de oro, un mundo de razón.

En la primera tendencia tenemos a Montesquieu y Gibbon. Montesquieu tuvo el mérito de explicar la diferencia entre naciones y culturas. En lugar de explicar su historia mediante la razón humana quiso explicarlo mediante las diferencias geográficas y climáticas. Montesquieu concibió la historia en una especie de historia natural, donde la vida humana es un reflejo de sus condiciones climáticas y geográficas, no muy distinto a la vida vegetal con una constante inmutable, la naturaleza del hombre, que reacciona ante diversos estímulos. Gibbon estaba de acuerdo con esta teoría, pero en lugar de percibir a la naturaleza como un aspecto positivo, que le brindaba según Montesquieu sabiduría para construir una organización social que la naturaleza no le brindaba, para Gibbon era lo contrario.  El considera que la historia es motivada por la irracionalidad del hombre. El relato histórico es el triunfo de la barbarie y de la religión.

Y en la segunda tendencia, el aspecto futurista que idealizaba una edad de oro se encuentra Condorcet  quien en su obra Esquisse d’un tableau des progres de l’esprit humain, escrito durante la revolución francesa mientras estaba en prisión esperando la ejecución de la pena capital. En su obra imagina un mundo utópico sin diferencias sociales y donde la gente convivirá en total armonía y libertad.

Luego de estos ejemplos podemos percibir como se concebía la historia en la Ilustración. Para estos escritores la cuestión central de la historia es el despertar del espíritu científico moderno. Adoptaron el método histórico de los historiadores escolásticos y anticuarios en el siglo XVII y la usaron en contra de ellos, con un espíritu marcadamente anticlerical cobijado en el racionalismo ilustrado.

Voltaire

La concepción del tiempo, que venía desarrollándose desde el humanismo renacentista vino a ser un principio de medida y clasificación detallado. Ahora cobraba vital importancia el anacronismo (incompatibilidad de momentos temporales diferentes) y la ucronía (ausencia de referencias temporales) como aspectos metodológicos necesarios en la práctica historiográfica.

La aplicación de esta concepción temporal a  al relato-narración racionalista sobre la crítica de las reliquias materiales habría de fundar la moderna disciplina histórica científica.

La filosofía de la Historia que surge en Francia con Voltaire (1694-1778), vendría a establecer la base de la concepción temporal de progreso y derrumbaría la percepción de la Providencia Divina. En su Diccionario Filosófico (1764) Voltaire da su punto de vista acerca del método historiográfico, que curiosamente coincide  con el futuro planteamiento de la escuela de los Anales[9]:

Se exige hoy a historiadores modernos mayores detalles, hechos comprobados, fechas exactas, mayor estudio de los usos, de las costumbres y de las leyes del comercio, de la hacienda, de la agricultura y de la población.

El propio Voltaire pone en práctica su método en El siglo de Luis XIV (1751) y en el Ensayo sobre las costumbres y el espíritu de las naciones. EL enfoque filosófico predomina ante la falta de fuentes verificables y estos textos se convierten en discursos políticos con la función de contribuir a la reforma y educación del hombre y la sociedad en un sentido racionalista. Una historia útil para el hombre <<como ciudadano y como filósofo>>.

II-           Romanticismo

Para hacer posible el progreso del pensamiento histórico después de la Ilustración, eran necesarias dos cosas: primero había que ensanchar el horizonte de la historia y analizar los períodos que los ilustrados habían tachado de oscuros y a los que no les habían dedicado la atención necesaria. Y segundo precisaba atacar la concepción de la naturaleza humana como algo uniforme e inmutable[10]. Fue Herder el primero en llevar avances en ambos puntos, pero en lo relativo al primer punto, fue la obra de Rousseau la que le asistió.

Rousseau fue un ilustrado, pero a través de su reinterpretación de los principios de la Ilustración se convirtió en el precursor del movimiento romántico. Él pensaba que el despotismo ilustrado en política no era suficiente ya que según él no servía de nada un gobernante dispuesto a ayudar a su pueblo si el pueblo mismo no podía saber cuáles eran sus necesidades prioritarias, esto es, que hacía falta la existencia de un pueblo ilustrado. De ahí Rousseau haría énfasis en la educación popular. En cuanto a su percepción del pasado Medieval, Rousseau creía a diferencia de los Ilustrados que todas las épocas de la humanidad eran dignas de estudiarse y de admirarse debido a que todas representaban una expresión de razón humana, única e irrepetible que eran necesarias estudiar. De ahí su afinidad por estudiar estas épocas consideradas impropias para los ilustrados. Esto daría paso a que los historiadores contemporáneos compartieran esta percepción estructural de la historia y se empezara a concebir y a escribir historia desde esta perspectiva.

La obra de Herder Ideen zur Philosophie der Menschichte escrita en cuatro volúmenes entre 1784 y 1791 refleja esta nueva vanguardia. Herder ve la vida relacionada estrechamente con su medio natural. Así el veía el mundo como una estructura diseñada para albergar el desarrollo de organismos superiores. Así desde esta perspectiva naturalista, nos decía Herder que el hombre era el animal perfecto y que tenía una estrecha relación con la naturaleza que le rodeaba. Después divide al hombre en cuatro razas. A estas razas les atribuye diferencias naturales y de comportamiento debido a las diferencias climáticas y geográficas donde se desarrollan. Así desde su perspectiva etnocentrista el distingue a Europa como la civilización ideal debido a sus condiciones climáticas y geográficas. Sin embargo, entre sus enfoques, deja notar también un rasgo psicológico acerca de la clasificación de estas razas. Así distingue varios tipos físicos de seres humanos y estudia las maneras y costumbres de estos varios tipos como expresiones de peculiaridades psicológicas que se dan con las físicas.

Kant

El primer volumen de la obra de Herder se publica en 1784, Kant, de 60 años está en desacuerdo con la teoría acerca de la historia que tiene su discípulo y propone, muy  al estilo de la Ilustración, a la historia como un espectáculo de irracionalidad que anticipa una utopía de vida racional. Para construir todo este entramado, Kant parte desde el hecho de determinar cuál es el plan que designa el curso de la historia, y después de esto definir qué principios rigen este plan. Así para Kant, la naturaleza humana, y el plan que impulsa su desarrollo, iba más allá de las percepciones naturalistas de Montesquieu, Rousseau o Herder, para Kant, la naturaleza humana tenía la característica de producir libertad en el ser humano. Y esta libertad era el estado de plenitud mental al que el hombre accedía en el proceso histórico. Sin embargo la mente humana no podía construir todo por sí misma, por lo que en la construcción del conocimiento, el ser humano siempre retoma la experiencia dejada por sus antecesores para completar una idea o seguir desarrollándola. Aquí la historia juega un papel fundamental, ya que desde esta óptica, la historia vendría a ser la constructora del conocimiento humano y la que permite el desarrollo de nuevas ideas.

Así pues llegando a este punto, si el estado de la naturaleza, es un estado benéfico y confortable. ¿Por qué el hombre abandona este estado para embarcarse en el difícil viaje del progreso? Las únicas dos respuestas disponibles hasta esa época son la respuesta que daban los griegos y los romanos, y los medievales. Los primeros lo atribuían a la sabiduría humana, al mérito humano, y los segundos lo atribuían al plan de dios, a la divina providencia. Kant deja tan atrás ambas respuestas que ni siquiera las considera. Kant señala que la causante del progreso humano es ni más ni menos que la maldad humana; los elementos irracionales de soberbia, ambición y codicia. Estos malos elementos hacen imposible la existencia de una sociedad estancada. Provocan antagonismo entre hombre y hombre. El descontento social es el resorte social que impulsa al hombre a derrocar el sistema social en que vive para instaurar otro.

Esta visión, puede denominarse una visión pesimista de la historia, sin embargo, para cerrar su teoría, Kant da una última opinión acerca del futuro utópico que el hombre sería capaz de alcanzar mediante la razón. Si bien la maldad ha sido el impulso del desarrollo humano, Kant prevé en el futuro una época dorada, de paz, sin diferencias y una sociedad ideal donde todo será justo. Todo es resultado, al final de todo, de la razón humana. Así Kant resume su filosofía histórica en cuatro puntos[11].

I) La historia universal es un ideal factible, pero exige la unión del pensamiento histórico con el filosófico. II) Esta presupone un plan, es decir un ideal de progreso. III) También viene acompañada de la racionalidad humana, es decir, inteligencia, libertad moral Y IV) El medio por el cual viene a la existencia y se desarrolla es la irracionalidad humana; es decir la pasión . . . la ignorancia . . . el egoísmo. . .

Posterior a Kant; Schiller publica una obra en 1789 donde supera algunos errores de la teoría kantiana. Básicamente Schiller está de acuerdo con Kant acerca de abordar el estudio de la historia desde una perspectiva filosófica y no solamente el análisis documental, pero para Schiller el análisis histórico no es un eje abstracto; sino más bien el historiador debe entrar en sintonía con el tema a estudiar y mediante la evocación tratar de inmiscuirse en el contexto histórico a estudiar. Esta vendría a ser una forma romántica de abordar la historia.

Además un par de enfoques por demás interesante de este autor son[12]: I) Mientras que Kant coloca la meta del progreso en un futuro distante, Schiller la coloca en el presente. Esto porque el propósito final de la historia universal, es mostrarnos como el presente llegó a constituirse como tal. Aquí Schiller supera a Kant. Y finalmente II) Mientras que Kant restringe el estudio de la historia en política, Schiller incluye en ella la historia del arte, de la religión, de la economía, etc. En este punto Schiller supera de nuevo a su predecesor.

Fichte fue un discípulo de Kant que publicó sus ideas en 1806. Comparte con Schiller el concebir al presente como punto donde convergen las líneas del desarrollo. En consecuencia para él la tarea principal del historiador es comprender el período de historia en el que vive. Para Fichte, cada época tiene un carácter peculiar que en la sucesión del tiempo van mostrando una secuencia lógica. Esto determinará la periodización de la historia. Según Fichte cada concepto tiene una estructura lógica que comprende tres fases: tesis, antítesis y síntesis. Para Fichte, de manera similar a Kant, el concepto fundamental de la historia es la libertad racional, y la libertad, como concepto debe desarrollare a través de sus etapas necesarias.

Otro teórico de la historia romántica que sería antecesor de Hegel es Schelling. Aquí se abre un debate sobre si las ideas de Hegel acerca de la historia fueron en realidad alcanzadas por su pensamiento o si la obra de Schelling le influyó pensar de cierta manera. De cualquier forma el pensamiento de Schelling era más sistemático que el de Kant y Fichte. La filosofía de Schelling giró en torno a dos principios: la idea de que todo lo que existe es cognoscible, es decir una encarnación de la racionalidad (en su propio lenguaje una manifestación de lo Absoluto); y la idea de una relación entre dos términos que, aunque contrarios, son ambos, de esta manera, encarnación de lo Absoluto: siendo lo Absoluto un identidad en la cual desaparecen las ideas de los dos. La estructura de dos términos reaparece a través de toda su filosofía.

Para Schelling existen dos grandes reinos de lo cognoscible: la naturaleza y la historia. La naturaleza tiene que ver con la realidad, y la historia consiste en pensamientos, que son producto de la racionalidad (del Absoluto). Sin embargo ambos están relacionados y propiciados a partir del desarrollo del curso histórico.

Hegel.

La culminación del movimiento histórico iniciado por Herder en 1784 vino con Hegel y sus teorías acerca de la filosofía de la historia dadas a conocer por primera vez en 1822-1823. Hegel es influido por todos sus predecesores y gran parte de su teoría es una reestructuración de varios principios antes expuestos por estos autores, sin embargo, Hegel también desarrollará conceptos propios que le permitirán cristalizar el pensamiento de la filosofía de la historia.

Hegel propone una nueva historia que ha de llamarse filosofía de la historia (el término y su contexto  procede desde los tiempos de Voltaire); pero la filosofía de la historia no es para él  una reflexión filosófica sobre la historia, sino la historia misma elevada a otro enfoque científico y con un enfoque filosófico distinto al meramente empírico; ahora la historia no es simplemente comprobada como hechos sino comprendida por aprehensión de las razones por las cuales acontecieron los hechos como acontecieron. Esta historia sería una historia universal de la humanidad y mostraría un progreso desde los tiempos primitivos hasta la civilización de nuestros días (aquí Hegel retoma a Herder). El objetivo de esta historia es el desarrollo de la libertad, que no es otra cosa que la libertad moral del hombre, por lo que la historia tiene que responder a la incógnita filosófica acerca del surgimiento del Estado (esta perspectiva retomada de Kant). Pero el historiador no culmina su trabajo en el futuro sino en el presente (retomando a Schiller). La libertad del hombre es lo mismo que la concepción de esa libertad, un desarrollo de la conciencia, un proceso del pensamiento, que atravesará diversas fases o momentos necesarios dentro de la estructura (retomando a Fichte). Además de unificar los principios que desarrollaron sus antecesores Hegel estructura cuatro principios para la filosofía de su historia[13].

Primero.  Hegel se niega a abordar la historia por vía de la naturaleza. Naturaleza e historia son distintas. La naturaleza es cíclica y la historia es un espiral.

Segundo. Toda historia es historia del pensamiento. Las acciones humanas son sucesos, el historiador no puede comprenderlos estrictamente hablando, son cognoscibles para el como la expresión exterior de los pensamientos. La historia no se trata acerca de saber lo que sucedió, sino comprender como pensaban las gentes que participaron en esos sucesos.

Tercero. El principal motor de la historia es la razón. Como ya se dijo, todo lo que sucede en la historia es propiciado por la voluntad humana; y esta voluntad no es más que una expresión del pensamiento.  El ideal de la astucia de la razón, tiene que ver con superar la teoría de Kant. No es solo la pasión la que propicia el desarrollo histórico, sino la pasión y la razón, ya que el hombre no se puede desprender ni de una ni de otra, ambas están siempre presentes en él, se relacionan, se determinan y conviven. Determinan la voluntad humana.

Cuarto. A partir de que la historia es una historia del pensamiento y muestra el autodesarrollo de la razón el proceso histórico es en el fondo un proceso lógico.

Quinto. La historia no termina en el futuro sino en el presente. La filosofía de la historia es la historia misma considerada filosóficamente. Reconoce al presente como un hecho desencadenado del pasado a lo largo de procesos, procesos lógicos.

De esta forma se cierra el ciclo de historiografía ilustrada, que dentro de su escenario histórico vendría a complementar los preceptos renacentistas y a aportar un cuerpo teórico propio a manera de corriente filosófica. Al final todos estos adelantos historiográficos servirían de base para la siguiente generación de historiadores, los marxistas y los positivistas.

La historiografía de la Ilustración trazó los caminos de la nueva tendencia historiográfica a través de personajes como Bacon, Rousseau, Montesquieu, Voltaire, Kant y Hegel. Fue una gran época donde todos ellos aportaron algo en esa idealización tan perseguida por ellos que, a lo mejor indirectamente, ellos mismos vivieron esa época ideal; de avances teóricos y de vanguardias y tendencias. Después de todo La ilustración podría considerarse la época ideal.

Bibliografía

Enrique Moradiellos; Las Caras de Clío; Siglo XXI; España 2001.

R.G. Collingwood; Idea de la Historia; FCE; México 1982.

León Dujovne; La filosofía de la historia; Ediciones Galatea Nueva Visión; Argentina 1959.

B. Sarthou; Historia moderna y universal; ed. F.V.D.; España 1970.

 


 


[1] Fechas de Obras y su publicación en: Enrique Moradiellos; Las Caras de Clío. Una introducción a la Historia.

[2] León Dujovne; La filosofía de la historia desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII.

[3] Enrique Moradiellos; Las Caras de Clío. Una introducción a la Historia.

[4] León Dujovne; La filosofía de la historia desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII.

[5] R. G. Collingwood; Idea de la Historia; Ed. FCE; México 1982.

[6] R. G. Collingwood; óp. Cit.

[7] Ibídem

[8] R. G. Collingwood; óp. Cit.

[9] Enrique Moradiellos; óp. Cit.

[10] R. G. Collingwood; óp. Cit.

[11] R. G. Collingwood; óp. Cit.

[12] Ibídem

[13] R. G. Collingwood; óp. Cit.

3 respuestas a Apuntes para historiografía…

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